Galende tiene más de mil años de historia escrita, y muchos más de historia sin escribir. Esta es, a grandes rasgos, la historia del pueblo: la que cuentan los documentos y la que se ha ido pasando de padres a hijos junto al fuego.

Los primeros pobladores
Mucho antes de que existiera el pueblo, estas tierras ya estaban habitadas. Antes de la llegada de Roma, el noroeste de Zamora era territorio de los zoelas, un pueblo astur que vivía en castros fortificados en lo alto de cerros y que dejó su huella en joyas, estelas y restos que todavía hoy siguen apareciendo. De ellos nos habló el arqueólogo Óscar Rodríguez Monterrubio en una de las charlas del Verano Cultural.
Galende en la Edad Media
La primera vez que Galende aparece en un documento es en el año 927, en un pleito entre el monasterio de San Martín de Castañeda y un tal Ranosindo por una pesquería y otras tierras. Otro documento cuenta que esas propiedades se habían vendido al monasterio en el año 916. Desde entonces, la vida del pueblo estuvo muy ligada a los monjes de Castañeda, que dominaban buena parte del valle y del lago.
En el año 990 el rey Bermudo II de León pasó por Galende acompañado de obispos y nobles del reino. Se encontró el lugar destruido por las aceifas, las incursiones de castigo que llegaban desde Al-Ándalus. Galende, como tantos pueblos del Reino de León, tuvo que levantarse otra vez.


Siglos de vida en el valle
Durante la Edad Moderna Galende formó parte de las tierras del Conde de Benavente, dentro de la receptoría de Sanabria. Era una vida de huerta, ganado, molino y monte, con el río Tera marcando el ritmo de las estaciones. De esa época vienen muchas de las casas de piedra con corredores de madera y tejado de pizarra que todavía se mantienen en pie.
Con la división provincial de 1833 el pueblo pasó a la provincia de Zamora, y un año después quedó dentro del partido judicial de Puebla de Sanabria. Ya en el siglo XX, entre 1920 y 1933, las noticias de la comarca se contaban en El Noroeste Zamorano, el único periódico propio que tuvo Sanabria y Carballeda.
El siglo XX y la memoria de Ribadelago
El siglo XX trajo la emigración, que vació muchas casas, y también una herida que la comarca no olvida: la noche del 9 de enero de 1959 se rompió la presa de Vega de Tera y el agua arrasó Ribadelago, pueblo de nuestro municipio. Murieron más de ciento cuarenta vecinos. Su recuerdo forma parte de la historia de todos nosotros.
Lo que se conserva
- La iglesia de San Mamés, de una sola nave, con su retablo y la imagen del santo patrón.
- La presa y el molino junto al río Tera.
- El casco antiguo, con su arquitectura popular sanabresa de piedra, madera y pizarra.
- El senabrés, la forma de hablar de la comarca, heredera del antiguo leonés, que todavía se oye en el pueblo y que hoy se vuelve a escribir.



Las fiestas
Galende celebra Los Mártires a finales de enero y las fiestas de San Mamés, su patrón, a primeros de agosto, cuando el pueblo se llena de gente que vuelve a casa.
¿Tienes fotos antiguas, historias o documentos de Galende? Nos encantaría conocerlos y conservarlos. Escríbenos.
